El extraño festival que celebra la muerte de un hombre congelado

El extraño festival que celebra la muerte de un hombre congelado

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Una detrás de otra, vienen decenas de carrozas fúnebres en un desfile por una angosta calle de Nederland, Colorado. No se trata de una tragedia. Al contrario, es la celebración de la muerte. De una muerte.

Miles de personas aplauden, gritan y se emocionan al ver a estos carros acercarse.

El desfile da inicio a los tres días de un festival en este pequeño pueblo, que cada año despide el invierno de una manera particular.

Keith posa en su carroza fúnebre de 1955 antes de comenzar el desfile del Festival Frozen Guy Dead Days, el 19 de marzo de 2022. [Foto: Iván Reyes]

La gran atracción que hace que alrededor de 20 mil personas lleguen hasta aquí, es un hombre que dejó de existir hace más de tres décadas y que permanece congelado en una nevera.

El festival le hace honor literal a esa persona: «Frozen Dead Guy Days» o los «días del hombre muerto congelado».

El cobertizo donde se encuentra el hombre congelado está en la cima de una de las montañas que rodean a Nederland. [Fotos: Iván Reyes]

Un hombre congelado bajo mil libras de hielo seco

Bredo Morstoel murió en Noruega en 1989. Su nieto, que tenía una fascinación por la criónica, pensó que podía congelar el cuerpo y devolverle la vida a su abuelo en algún momento.

No hubo entierro. El cuerpo fue empacado en hielo seco y enviado a una instalación en Oakland, California, donde le inyectaron nitrógeno líquido durante casi cuatro años.

En 1993 decidió mudar el cuerpo a Nederland, Colorado, donde tenía una casa en la cúspide de una montaña. Construyó un cobertizo de madera y metió al difunto en una nevera rebosada de hielo seco.

Pero las cosas se empezaron a complicar.

El nieto de Bredo fue deportado a mediados de los 90 porque su visa estadounidense se había vencido. Su madre se quedó en Estados Unidos y siguió dándole marcha al experimento, pero al poco tiempo también tuvo que marcharse a Noruega.

«Preocupada de que su padre se descongelara antes de tiempo, habló con un reportero local, quien [a su vez] habló con el ayuntamiento de Nederland, que aprobó la Sección 7-34 del código municipal con respecto a la guarda de cuerpos», relata el sitio web del festival.

Brad Wickham ha velado durante una década por el mantenimiento del hombre congelado de Nederland.
Brad Wickham explica su inusual trabajo de medio tiempo. [Foto: Iván Reyes]

Desde entonces ha sido cuidado por su familia y la comunidad que lo acogió como «el abuelo Bredo».

Brad Wickham ha velado por su mantenimiento durante una década.

“Cada dos semanas traigo mil libras de hielo seco al cobertizo y las coloco en su ataúd”, nos contó mientras nos conducía por una carretera empinada y nevada que dirige hacia el cobertizo.

El nieto de Bredo nunca ha podido regresar a Nederland, pero sigue pagando para mantener a su abuelo bajo cero, según Brad. «Él ahora mantiene congelado no solo a su abuelo, sino también a su madre, que murió el año pasado».

En 2023 Brad se retirará de este trabajo de medio tiempo. «Espero que alguien se encargue del abuelo Bredo, quizás los organizadores del festival lo harán».

Brad Wickham saca varias panelas de hielo seco de una nevera donde se encuentra el féretro de Bredo, en Nederland, Colorado. [Foto: Iván Reyes]

La fiesta del abuelo Bredo

Hace 20 años comenzó la tradición.

El desfile con carrozas fúnebres es solo el comienzo de las actividades. Cientos de personas participan en competencias tan raras como la propia celebración.

«La carrera de ataúdes» es una de las más populares. Los equipos de seis integrantes tienen que cargar un féretro creado por ellos mismos, con una persona dentro de él.

Tienen que hacerlo en una pista llena de obstáculos, barro y nieve. Nada fácil.

En la competencia de féretros de 2022 se inscribieron más de 20 equipos, solo dos habían participado en ediciones anteriores. [Fotos: Iván Reyes].

Otra de las atracciones es la competencia de la «zambullida polar». Docenas de personas intrépidas se lanzan a una piscina con agua sucia y bajo cero.

«Ellos pagan una tarifa de inscripción de 10 dólares que son destinados a una organización caritativa y se sumergen por una buena causa», nos dijo John, quien lleva cerca de diez años presentado el concurso.

La fiesta es amenizada por unas 20 bandas que tocan bajo carpas instaladas en el pueblo.

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