«Tocar madera»: la historia detrás de la costumbre o ¿superstición?

«Tocar madera»: la historia detrás de la costumbre o ¿superstición?

Para muchos es una superstición. Para algunos es un ritual pagano. Y otros lo conectan con el cristianismo. Si llegaste hasta aquí es porque te preguntas por qué «tocar madera» es un símbolo de «buena suerte». Y no hay una, sino varias teorías.

La primera tiene que ver con la idolatría a los árboles que se practicaba en muchos grupos paganos.

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Los paganos pensaban que los árboles eran el hogar de espíritus y criaturas místicas, explica un sitio web que, precisamente, se titula Touch Wood For Luck— «tocar madera para la suerte», en inglés.

Bajo esa creencia, las personas golpeaban o tocaban madera «para pedir buena suerte o para distraer a los espíritus con malas intenciones».

Otra teoría establece que los europeos paganos organizaban rituales para ahuyentar a los espíritus malignos de sus hogares o para evitar que se enteraran de su buena racha de suerte.

El autor Stefan Bechtel sugiere las dos teorías en su libro The Good Luck Book y agrega que «en cualquier caso, estás buscando protección contra la envidia y la ira».

«La gente tocaba la corteza de un árbol cuando pedía un favor del espíritu divino que estaba dentro; si se les concediera, regresarían y tocarían el árbol nuevamente para mostrar gratitud».

Stefan Bechtel

Interpretación cristiana

En 1455, con la impresión de la Biblia de Gutenberg, se expandió el conocimiento de varios versículos que se refieren a la idolatría de la madera.

Para alejarlo del «pecado», varias comunidades cristianas le dieron otro significado. Y esa es otra de las teorías. La creencia para este grupo es que golpear una superficie de este material es como tocar la madera de la cruz de Jesucristo. Al hacerlo, creen que consiguen la protección de Dios.

Un juego… ¿en serio?

Para los menos supersticiosos, entre ellos los investigadores del Diccionario inglés de Oxford, la costumbre tiene su origen en un juego infantil que data del siglo XVIII: «Tig Touch-Wood». En el juego, el niño que toque la base (un árbol) está a salvo.